01/08/08 Santa Fe (NM) – Grants (NM) / 326 km
Ya estábamos bastante cansados y no teníamos apenas ropa limpia. Decicimos por lo tanto, limpiar la ropa por la mañana y salir
un poco más tarde.
Como era el cumpleaños de mi hermana, la llamamos, y la tarjeta me dijo que tenía 7 minutos. Tras hablar con ella dos palabras, le di la tarjeta a Josune
para que le llamara a su madre, y total, que la tarjeta ya se había acabado. La letra pequeña, por lo visto, un timo del carajo.
Nos dirigimos hacia Alburquerque y nada más partir,
nos adelantó una ranchera. Tenía la parte de atrás llena de muebles y se le cayó una silla que se quedó en
medio de la carretera. Qué peligro! Seguimos con mucho cuidado, y en seguida encontramos una carretera vieja que nos llevaba a Albuquerque, cuidad que una vez que llegamos,
no nos gustó tanto como esperábamos. Salimos de allí por la carretera antigua,
que da un rodeo bastante grande para volver a coger la dirección oeste, pero el paisaje era bonito y lo hicimos bastante a gusto.
De todas formas, vimos unas nubes con bastante mala pinta justo delante nuestro. Nos libraríamos? Sí y no.
La tormenta nos pilló en medio de la carretera, pero como veíamos que más adelante estaba limpio, aceleramos la marcha y tiramos para adelante para llegar al final de la tormenta, mientras las ráfagas de viento
jugaban con nosotros y nos hacían pasar algún apuro. Cuando paramos, nos dimos cuenta de una cosa curiosa: mientras la parte izquierda de nuestro cuerpo estaba empapada,
la parte derecha estaba totalmente seca. No sabemos si fue porque nos pilló justo el extremo de la tormenta, o si fue debido al viento.
Más adelante entramos en territorio indio, a la reserva llamada Navajo Nation.
De camino a nuestro destino, nos metimos en un pueblo indio y la verdad es que por lo poco que vimos podemos
decir que no viven muy bien; el pueblo estaba construído básicamente a base de chabolas y se veía que viven bastante cerca de la pobreza.
De nuevo nos empezó a llover, y paramos frente al trading Post de “Villa de Cubero”
. Hace años parece ser que estos establecimientos eran cita obligada de aprovisionamiento de los viajeros.
Hoy en día funcionan como las tiendas de ultramarinos de los barrios. En cuanto paró de llover, reanudamos la marcha. Estaban de obras en la carretera
que debíamos seguir, y cogimos la autopista durante varios kilómetros. Vimos un enorme casino, y recordamos que en
territorio indio los casinos son legales, y que de hecho es una de las principales fuentes de ingresos para la
comunidad india.
Debido a la presencia interminente y muy incómoda de la lluvia, por primera vez decidimos no
continuar hasta el final previsto de etapa y quedarnos a dormir en Grants. Allí, siguiendo el criterio de costumbre,
Josune escogió un motel basándose en su aspecto exterior. "Franciscan Lodge" fue el escogido esta vez.
El responsable del establecimiento era indio y nos trató muy bien. Miraba a la moto totalmente fascinado, y nos
hacía un montón de preguntas, como si fuera un niño pequeño. Tenía un gato que se llamaba "Angel" y que le seguía a todos los sitios como un perrito. Lo más curioso es que le
hacía caso y todo. Josune se enfadó porque le decía "Honey" al gato (hasta ahí nada extraño), y también le decía
"Honey" a su mujer.
Cenamos en un pequeño restaurante llamado "El jardín". Ya salíamos del restaurante, cuando una mujer que estaba sentada en otra mesa,
nos preguntó que a ver de donde éramos. Había estado escuchándonos hablar y estaba totalmente mosca porque
no sabía identificar el extraño idioma que hablábamos. Cuando le dijimos que era euskera, se sorprendió mucho y nos empezó a hacer preguntas muy interesada en conocer más detalles. Cuando regresamos al motel, pusimos el weather channel y vimos que
al día siguiente la lluvia iba a continuar. Decidimos levantarnos temprano, los preparativos para un día de lluvia llevan bastante tiempo..