01/08/09 Grants (NM) – Chinle (AZ) / 422 km
Estábamos listos a las nueve. Nos preparamos para la lluvia , tapándolo todo con bolsas de plástico. De aquí en adelante, cambiamos bastante nuestra ruta y no seguimos la ruta 66. Una amiga nos había dicho que merecía la pena visitar los pueblos de Zuni y El Morro, y hacía allí nos dirigimos. Cuando llegamos a El Morro nos propusieron excursiones y visitas guiadas, pero nos fuimos pues no teníamos tanto tiempo. Básicamente lo que hay para ver son asentamientos de tribus antiguas y unas inscripciones hechas en las rocas. Seguimos adelante para ver Zuni, aquí viven en la actualidad indios y deben de mantener su pueblo como antiguamente. No pudimos verlo, de nuevo nuestra mala suerte, pues los indios estaban celebrando los rezos de la lluvia del verano y no deseaban recibir visitas durante estas celebraciones. Así que nos salimos de la Ruta, pero no nos sirvió de mucho.
Atravesamos la población de Gallup, y lo que vimos desde la moto nos gustó mucho.
De nuevo, una lástima que no tuviéramos que dormir allí. Era muy similar a Santa Fe, pero parecía más
real, menos enfocado a los turistas y por lo tanto más bonito. Un poco más adelante cogimos la ruta 666, a la que llaman la Ruta del Diablo, y entramos en Arizona aunque sin
abandonar el territorio Navajo (este territorio está dividido en cuatro estados; Nuevo Mexico, Arizona, Utah y Colorado). Empezó a llover y paramos en una gasolinera para ponernos la ropa de lluvia. Unos hombres que estaban
allí se quedaron alucinados viendo nuestra matrícula de Wisconsin.
Teníamos dos rutas posibles para llegar a Chinle: un
camino chungillo pero sin lluvia (por la pinta del cielo) y un camino bueno pero problabemente bajo la lluvia.
Decidimos arriesgarnos y de nuevo nos libramos de la tormenta por los pelos. Hicimos un par de kilómetros bajo la lluvia,
pero ya veíamos que delante el cielo estaba raso.
Por estos parajes hay muy poco tráfico, las carreteras son bastante estrechas pero anduvimos a gusto.
Acampamos en el camping de Chinle. Para ser gratuíto era muy apañadito y estaba limpito. Tras acampar fuimos a ver el
Canyon de Chelly, que nos gustó mucho. Las paredes son muy lisas y se pueden ver las viviendas de tribus antiguas que vivián en cuevas
hechas en estas paredes, a una altura considerable, para evitar los ataques de los depredadores.
Hay una roca alta en la mitad del cañón, a la que los indios navajos llaman "Spider Woman" o mujer araña,
y que cuentan fue la que enseñó a los indios a tejer sus tapices. De nuevo, tras habernos escuchado hablar,
una mujer se nos acercó y nos preguntó a ver de dónde éramos. Ella hablaba castellano y nos dijo que era de
Bakersfield. Nos contó que allí hay un montón de restaurantes vascos, y que se se come muy bien a un precio económico.
Estuvimos un buen rato hablando con esta familia, los Price, y terminaron por invitarnos a pasar un día en su casa cuando llegáramos a Bakersfield.
Sin embargo, no pasaríamos por allí.
Bastante cansados ya, nos fuimos a comer comida navajo a un hotel de allí al lado. No nos gustó demasiado, y
además cuando le preguntamos a una mujer que trabajaba allí por el idioma y la cultura Navajo, no nos hizo demasiado caso. Cuando habíamos estado en información y turismo no todos los de allí eran
navajos, así que era posible que occurriera lo mismo con esta mujer, o que no quisiera dar información a los pesados de los turistas.
No sabemos. Empezó a tronar y esta vez estábamos en la tienda. De todas maneras, la lluvia se portó y por la mañana nosotros y nuestras cosas
estaban secas.