01/08/10 Chinle (AZ) - Grand Canyon (AZ) / 553 km

 

Mientras estuvimos en Navajo Nation vimos paisajes impresionantes pero apenas poblaciones, no sabemos dónde demonios viven los indios. Salimos de Chinle y nos dirigimos a Monument Valley. El camino es muy bonito. No nos acercamos hasta Four Corners, el centro de la división de cuatro estados (Nuevo Meico, Arizona, Utah y Colorado) pero por lo que hemos sabido más tarde, merece la pena por ver las montañas al norte y el desierto al sur. Monument ValleyNos dirigimos hacia Monument Valley. No le dije a Josune hacia donde íbamos para darle una sorpresa. Le gustó muchísimo. El Monument Valley es el paisaje que habréis visto en multitud de películas de indios y vaqueros y en muchos anuncios publicitarios. Ese paisaje rojizo convertido en icono del oeste americano con rocas como cucuruchos, finas y largas. Muy bonito. El Monument Valley está en el estado de Utah. Desde la carretera se ven las rocas más altas pero es posible entrar al parque, para bajar a las dunas y ver la totalidad de las formaciones rocosas. No pudimos entrar al parque porque no podíamos andar con la moto por pistas de tierra. Parece que es posible subir a las cimas de las formaciones rocosas, pero con guía. Además, teníamos bastante prisa pues queríamos llegar al Gran Cañón y no teníamos reserva en el camping, y el que llegara antes cogía sitio. Así que no entramos y nos conformamos con las fotos que pudimos sacar desde fuera y con el recuerdo del maravilloso paisaje. Ahora nos da pena, el Monument Valley merece más tiempo del que le pudimos dedicar.

 

Dimos la vuelta y regresamos a Arizona, bajo pequeños chaparrones interminentes que nos refresacaban. Josune se había encaprichado de una flecha india que había visto, pero que era carísima. Queriendo buscar alguan más barata para traerle a su hermano, recorrió multitud de tienditas, pero nada, o cara, o nada.

 

Por fin nos dirigíamos al Gran Cañón. Josune tenía unas ganas terribles de verlo, y aunque a mí no me gustan demasiado los sitios muy turísticos, una vez de estar allí, tenía que verlo. Según nos acercábamos, veíamos más autocaravanas. Más que autocaravanas parecían autobuses. Cuando llegamos al peaje de entrada al parque vimos que esas pedazo autocaravanas pagaban lo mismo que nuestra motito, lo cual nos pareció una injusticia. Se lo comenté a la ranger que nos cobró y nos respondió con cara de enfado que ella estaba totalmente de acuerdo.

 

En cuanto llegamos al Gran Cañón Josune se fue corriendo a mirar al abismo mientras yo me quedaba a cuidado de la moto. Luego hicimos lo contrario. El hecho de tener que cuidar de las cosas de la moto nos obligaba a tener que visitar algunas cosas por separado. Por ello, no pudimos disfrutar de este paisaje los dos al mismo tiempo. Lo que más le llamó la atención a Josune es que el terreno del cañón no es rojo como ella esperaba, sino verde. El rojo se consigue por el reflejo del sol al anochecer o al amanecer y con bastante ayuda de los filtros de las cámaras fotográficas, supongo. El Gran Cañón se puede ver desde el lado norte o desde el lado sur. Normalmente hay más gente en el lado sur, y desde ahí es desde donde lo vimos nosotros pues es el que luego nos permitía volver a la Ruta 66. De los dos campines que hay , nosotros acampamos en el Desert View. Al haber llegado bastante temprano, había sitio de sobra, pero para el anochecer estaba lleno.

 

Fuimos en moto al Grand Canyon Village, parando en el camino varias veces para ver el paisaje. Hicimos un plan con la información que nos dieron en la entrada. Kayenta Four Corners Lo primero que hicimos fue comer-cenar en un restaurante de fast-food que había allí y nos fuimos a ver el anochecer a Hopi Point. Hay un autobús que lleva desde el Village a varios puntos del cañón. La tarde era muy apropiada, en la lejanía podíamos ver unos rayos, de una tormenta que se nos acercaba, al este había nubes bajas que parecían tocar el suelo, al oeste sin embargo, el cielo estaba claro y veíamos el sol cegador que formaba un arco iris con las nubes a nuestras espaldas. Hicimos unas fotos muy bonitas dentro de la sposibilidades de nuestra máquina y la verdad es que tuvimos suerte en esto, pues fue una tarde perfecta. El Hopi Point está lleno de gente al anochecer, y todo el mundo va bien preparado con cámaras y trípodes esperando cazar la foto del millón.

 

Nada más anochecer, empezó a llover, y aún teníamos una tiradita hasta el camping. De noche y lloviendo, vaya panorama. Fuimos en la moto despacito despacito, y entre las nubes bajas que daban a la carretera un aspecto un tanto fantasmagórico por el reflejo de la luz de nuestra moto, vimos cruzarse ante nosotros varios grupos de animales que aún daban un toque más surrealista a aquella vuelta a casa. Unas escenas muy hermosas y salvajes, pero un tanto peligrosas también. Josune estaba helada, pues con la emoción de la llegada se había puesto sandalias y pantalón fino, y había enfriado bastante. Por suerte llegamos a la tienda sanos y salvos y la lluvia no nos caló demasiado. Nos metimos al saco en tiempo record, y pusimos le despertados tempranito para ver el amanecer en el gran cañón.